Dando vueltas… por el mundo

Hace un par de semanas salí brevemente en el programa de «Vascos por el mundo» que emite la televisión vasca ETB2. Siguen el mismo formato que «Madrileños por el mundo» o «Españoles por el mundo». Yo bien podría encajar en cualquiera de ellos porque habiendo nacido y vivido mis 9 primeros años de vida en Bilbao, crecido en Madrid y pasado más de 15 años en Mallorca, me siento un poquito de cada sitio y sobre todo, lo que me siento es española con toda su riqueza cultural y todos sus matices.

No deja de ser una mera anécdota porque el programa tenía cuatro protagonistas, vascos amigos y residentes en Tirol desde hace tiempo, y yo simplemente «pasaba por allí», ya que uno de los protagonistas colaboraba conmigo en los cursos de cocina que he arrancado este año en Tirol y sobre los que hablaré en un próximo post.

Para ver el programa completo sobre el Tirol: https://www.eitb.eus/es/television/programas/vascos-por-el-mundo/

Lo cierto es que la grabación del programa fue intensa y resulta paradójico que después de haber «sufrido» la grabación durante más de 3 horas, al final salimos 5 minutos o ni siquiera pero supongo que son las cosas de la televisión y todo este mundillo, que requiere de muchas imágenes y contenido para al final producir una historia de 1 hora con un contenido que tenga una coherencia. Yo misma me dedico a la comunicación y es algo que muchas veces he tenido que explicar cuando he acompañado a algún directivo a la televisión o a sesiones de fotos. Al final te quedas con un set de 20 fotos pero para llegar a eso, tienes que tirar más de 200!

Pero la reflexión más trascendental que me trae esta anécdota son varias en realidad.

  1. El tema de los nacionalismos y la utilización que hacemos de ellos. Lo siento pero no me gusta que ser vasco o mallorquín sea excluyente de ser español y viceversa y que para ser vasco/mallorquín o de cualquier otra región de España, tengas que haber nacido y vivido allí determinado número de años, hablar la lengua local y respirar la ideología nacionalista por los poros… quienes nos hemos movido por distintas provincias, tenemos apellidos de distintos orígenes y padres con distintas raíces… al final de donde somos? Es cierto el dicho que dice que «uno no es de donde nace sino de donde pace»?? Yo siempre he tenido cierto «complejo» de no tener pueblo, ningún sitio al que acudir todos los veranos o fiestas de guardar, ningún lugar en el que ubicar a mis abuelos y antepasados… todos desperdigados por tierras de España. Pero también es cierto que me siento muy de mi país y abrazo su diversidad y riqueza cultural desde el respeto y me duele el uso politizado e interesado que se está haciendo de esas diferencias.
  2. La presentadora del programa «Vascos por el Mundo» estaba empeñada en comparar todo lo que veía (verduras, productos locales) con cosas que le recordaran a su tierra y pensaba que todos los vascos residentes en Tirol estarían deseando volver corriendo a su tierra… pero no es el caso. Cuando sales de tu casa te das cuenta de que hay otros sitios muy chulos más allá de las fronteras de tu región y de que tu tierra siempre será tu tierra, pero que se puede vivir también feliz en otros lugares.
  3. Al final el fomentar los localismos nos identifica, sí, pero nos hace pequeños. En un mundo cada vez más global, hay que conservar y poner en valor la riqueza local, me encanta que cada uno se sienta orgulloso de su origen y su cultura, pero me parece peligroso no tener mayor amplitud de miras e integrar y valorar lo que hay a nuestro alrededor. No sé si me explico. Por otra parte, esas minorías locales consiguen hacerse muy poderosas a nivel local y parece que siempre pretenden excluir, para protegerse, a los rara avis que somos trotamundos y no tenemos un origen o lugar definido. Es puro instinto de protección, lo entiendo, pero sería mejor integrar ambas cosas, orgullosos de nuestros orígenes pero con una visión tolerante e integradora.

En fin, no me sigo enrollando pero quería concluir abogando por la importancia de ser capaces de disfrutar allí donde nos toque vivir en cada momento, aprovechando las ventajas del nuevo destino, sin despreciar lo que es diferente a lo que ya conocíamos y desde luego, sintiéndonos muy orgullosos de nuestros orígenes que nos definen. No se trata del local vs global sino de ser capaces de aprovechar ambas cosas en un mundo hiperconectado, digitalizado y absolutamente global.

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