¿Padezco yo también el síndrome de la impostora?

Seguro que en alguna ocasión has escuchado hablar del «Síndrome de la impostora» pero no te has dado por aludida… Si te cuesta creer en ti misma y en tus logros, si crees que no eres merecedora de tus éxitos o desconfías constantemente de tus habilidades, es posible que sí padezcas el síndrome de la impostora. Y parece que es más común en mujeres que en hombres, de ahí que lo haya escrito en femenino. Yo confieso padecerlo en ocasiones y siempre me cuesta expresar mis éxito incluso darle forma a mi propuesta de valor, a qué aporto yo a nivel profesional, personal… El hecho de que muchas personas de éxito como Michelle Obama, Emma Watson o Meryl Strep hayan dado visibilidad a este conjunto de sentimientos, han convertido este fénomeno psicológico (también llamado síndrome de la superwoman) en un tema candente (ver Vogue).

Si a principios de este año me proponía escribir y escribir… me doy cuenta de que estamos en abril y de que apenas he publicado un post por mes. No eran esos mis planes… me surgen miles de ideas sobre las que podría escribir cada día; temas de actualidad, temas de maternidad, de educación, de conciliación, de comunicación corporativa… pero cuando llega el momento de sentarme a escribir… siento que mis reflexiones no le interesan a nadie, que mejor me las guardo para mí y paso a otra cosa. ¡Me hago boicot a mí misma! Somos nuestro peor enemigo…

Siendo así, para mí la forma de combatir esa sensación es forzarme realmente a escribir con mayor frecuencia, reservar tiempo en mi agenda para esta tarea que en realidad para mí es un disfrute, y dejar que las palabras fluyan. Mi sueño es escribir un libro algún día espero no muy lejano, y si sigo los consejos de los expertos, para eso lo que hay que hacer es no dejar de escribir, practicar ordenando tus ideas, probando distintos formatos, etc. ¿Qué más da quién me lea? Si mis temas interesan al lector o no… ni siquiera estoy haciendo un buen trabajo para posicionar mi blog o mi página porque lo que a mí me interesa es practicar la escritura. Y como dice mi amiga María Gómez a quien ya he mencionado en otras ocasiones, «mejor hecho que perfecto». El perfeccionismo es otro de nuestros mayores enemigos…

Sigo de cerca los pasos de María Fornet, psicóloga, feminista, escritora, emprendedora… e insiste en la necesidad de tener claro nuestro faro, el hacia donde vamos y el para qué hacemos lo que hacemos. Si tenemos claro ese horizonte, seremos capaces de reunir toda la energía necesaria para llegar a donde nos proponemos. Y eso es importante para derribar al síndrome de la impostora.

El pasado mes de noviembre se publicó en la revista Elle un artículo muy interesante sobre este síndrome a raíz del libro escrito por la periodista Elisabeth Cadoche y la psicoterapeuta Anne de Montarlot, ‘El síndrome de la impostora. Por qué las mujeres siguen sin creer en ellas mismas’, que por cierto, todavía tengo pendiente leer. La pregunta que dio origen al libro de estas dos autoras es: ¿Por qué carecemos de tanta confianza en nosotras mismas? Es falta de confianza no sólo en la vida profesional sino también en la personal. Me resulta muy interesante que afecte a ambas facetas y que muchas mujeres han llegado a sentir esta falta de confianza paralizante en algún momento de sus vidas.

Al final, lo que nos impulsa a seguir adelante es:

  1. tener claro el foco
  2. perseverar
  3. celebrar los pequeños logros
  4. saber rodearnos de personas, que nos impulsen a seguir hacia delante

Esto es resumiendo mucho lo que cuenta el artículo al que hago referencia sobre todo en lo referente a cómo identificar y superar este síndrome, algo no siempre evidente, ya que tenemos ciertos patrones tan interiorizados, que nos cuesta superar esta inseguridad casi crónica. En ese sentido, tengo también ganas de leer el libro «Hazte cargo de tu poder» escrito por la coach María Fernández, que precisamente habla de cómo somos responsables de dar esos pasos, de superar ese miedo escénico si queremos vivir en plenitud, disfrutando de todo nuestro potencial y superando de una vez por todas, el síndrome de la impostora. En síntesis, creo que la clave para superar este síndrome de la superwoman es aumentar nuestra autoestima y autoconfianza, creyéndonos merecedoras de todo lo bueno que nos sucede. Esto se puede hacer por nuestra cuenta o con ayuda externa, pero para eso lo fundamental es reconocer lo que nos sucede.

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