Estoy trabajando activamente en mi propósito, en mis valores, en mi propuesta de valor ya que mi objetivo es trabajar por mi cuenta participando en varios proyectos y haciendo lo que me gusta. Y últimamente todo a mi alrededor habla de narrar tu historia, de abrazar tus logros, de abrazar tu trayectoria, sea cual sea.

Recientemente me he certificado como Executive Coach con la Escuela Europea de Coaching… un viaje que ha resultado muy enriquecedor a nivel personal y que espero poder poner al servicio de los demás. Por que es fundamental conocerse y quererse a uno mismo tal como se es y a partir de ahí, construir su futuro activamente. Para eso es necesario conocer nuestros talentos, nuestras dificultades y sobre todo, contarnos nuestra historia de manera que nos potencie, no que nos frene.

En una actividad de la escuela, tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro de Gabriel García de Oro, titulado «Taller de Storycoaching». Este publicista y escritor contaba cómo el poder de tu propia historia puede ayudarte a hacer las paces contigo, a reforzarte, a potenciarte. La empresaria, escritoria y conferenciante Pilar Jericó ha escrito el prólogo de este libro y yo estoy deseando leerlo. Me parece super potente ser capaz de contar nuestro curriculum vitae desde otro ángulo, incluyendo todos nuestros logros vitales, no solo los profesionales y querernos por todo lo que somos y tenemos, no por todo lo que nos falta.

Supongo que me llama especialmente la atención porque yo misma estoy en ese proceso y me cuesta mucho ver todos mis logros y a partir de ahí ser capaz de visualizar todo mi potencial. Los demás lo ven, a mí a veces me cuesta. Pero estoy en ello y supongo que es un mal común de muchos mortales y especialmente de muchas mujeres que estamos tapadas bajo mil capas de obligaciones, compromisos y de cumplir con todo lo que demanda de nosotras esta sociedad.

Tras muchos años en el mundo de la comunicación corporativa y del periodismo, sé lo potente que es una buena historia, bien contada, con todos los elementos, y en ese acercar las técnicas del mundo de la empresa a las personas, me parece muy acertado utilizar el storytelling personal como terapia, como medicina para el alma. Todos tenemos miles de historias que contar y compartirlas nos ayuda a ponerlas en valor, a darles el reconocimiento que merecen. Nos ayudan también a creérnoslas, como cuando tenemos un proyecto en mente y empezamos a compartirlo, solo entonces lo hacemos nuestro.

A raíz de esa charla de García de Oro he descubierto a otros autores que ya han combinado los conceptos de coaching y de contar historias y me propongo seguir indagando para sacarle el máximo provecho a este tema. Tengo previsto seguir escribiendo y leyendo, para aprender y profundizar en ese propósito que quiero lograr definir para poder poner volar tan alto como me proponga.

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